El Palazzo Ducale de la familia Gonzaga es grande, hermoso y laberíntico como consecuencia de los sucesivos añadidos de sus moradores, incluyendo su uso como palacio de Napoleón y palacio real de la monarquía austriaca.
Las joyas del Palazzo son la Cámara degli sposi con los frescos del Mantegna y el studiolo de Isabella d´Este, a estos añadiría los recuperados frescos de Pisanello con los que nos deslumbra el acceso.
No conviene perderse en el recorrido la luneta de las Artes Liberales con las alegorías clásicas de Marciano Capella que se encuentra en una de las salas más lujosas: la de los espejos, ampliación realizada por los duques Vincenzo y Ferdinando en el siglo XVII. Una vez más la geometría y la aritmética coronan con los dioses del Olimpo un gran salón de gala.
El fresco de las Artes Liberales es obra de Carlo Santner, pintor bávaro que se trasladó a Mantua.
Lamentablemente mis fotos no dan el detalle adecuado.

















