Una escala astronómica mística en Antequera
La visita a la iglesia del Carmen de Antequera para contemplar su destacado altar barroco nos depara una sorpresa: en la entrada hay un cuadro anónimo del XVII con la exposición de una cosmología mística de corte neoplatónico.
La pintura expone la visión ortodoxa del mundo en el siglo XVII en el ámbito de la mística católica: un mundo terreno con los cuatro elementos, el sistema planetario geocéntrico, el primer motor y el mundo celeste con la contemplación de un Dios Trino.
En la medida que el espíritu se eleva, se van exponiendo las facultades para el ascenso a los cielos. La pintura es una curiosa mezcla de física, astronomía y religión a la que fueron muy aficionadas las escuelas neoplatónicas y que tuvieron en San Agustín su mayor exponente cristiano. El Renacimiento da nuevo vigor a una tradición hermética nunca perdida.
En la información sobre el cuadro se habla de la Escala de Jacob o del salmo XXIII de David como referencias de la composición: una forma de buscar en la Biblia una interpretación de algo que tiene mucho de pagano.
En Antequera podemos saborear esa esotérica cosmovisión de una época en la que Giordano Bruno era quemado y el hereje Galileo era condenado por alterar la disposición de los cielos.
