Los embajadores

losembajadoresVanidad de las vanidades. Todo es vanidad.

Así juzga El Eclesiastés las cosas humanas. La pintura de los siglos XVI y XVII está repleta de Vanidades, pinturas que pretender reflejar la brevedad de la vida y restar importancia a las dedicaciones terrenales. La reforma protestante y la contrarreforma católica crean un ambiente de retorno a lo espiritual tras el vitalista y humano renacimiento.

Para el rastreador de huellas matemáticas en el arte, las Vanidades son una magnifica fuente de información. Como tantas veces, se consigue el efecto contrario del buscado. En el siglo de la revolución matemático-científica las Vanidades suelen representar objetos e instrumentos de las ciencias.

La irrupción de la nueva sensibilidad y su plasmación más lograda es la pintura de Hans Holbein el Joven, en la Nacional Galery, conocida como Los embajadores (1533).

Ríos de tinta se pueden derramar sobre el valor simbólico y alegórico de la obra. Desde el libro de aritmética abierto con dos páginas no consecutivas al suelo que representa el macrocosmos. No falta nada: compases, cuadrantes, globos terrestre y astronómico, relojes de Sol,…

La pintura representa a cuadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música) con los instrumentos avanzados, y cuándo se representa un simple laúd se utiliza una perspectiva inverosímil que parece romperlo.

La fama del cuadro viene incrementada por su impresionante anamorfosis que oculta una calavera, la amenaza de la brevedad de la vida.Para verla solo hay que mirar desde la esquina izquierda: véase la imagen oblicua.

Desde cierto punto de vista se puede llegar a la conclusión de que las vanidades son una muestra de la fascinación del pintor por la matemática, que a su vez es condenada. Detrás de algunos odios se encuentra un gran amor.

anamrfosis superior

inferior

7 comentarios to “Los embajadores”

  1. Teresa Cabarrush Says:

    Esto si es un incentivo maravilloso cuando se produce: ” Como tantas veces, se consigue el efecto contrario del buscado.”

    Encontrarnos con lo espiritual y ser partícipes de lo vital y humano es un enriquecimiento de lo ” Personal” muy valioso.

    La vanidad no es nada buena si es muy elevada, en cierta manera puede conllevar cierto peligro para los que la padecen, vanidad e ira pueden ser primas hermanas.

    Precioso cuadro, ¿ Qué sentido tiene esto?: ” y cuándo se representa un simple laúd se utiliza una perspectiva inverosímil que parece romperlo.”.

    El ser humano se entretiene con Vanidades y nos perdemos el verdadero sabor de la Vida y ésta es breve, claro, de ello no tenemos dudas, pero la propia vida sabe mucho, conforme vamos madurando nos percatamos de la instantaneidad de ésta, pero cuando se es joven aunque los mayores te den buenos consejos nadie los atiende…nos atrapa en el misterio el propio misterio de la vida, y nos susurra al oído que las vanidades son en cierta manera precisas también.

    Así es Señor Requena: ” Detrás de algunos odios se encuentra un gran amor.”. Precioso y muy interesante su artículo, como siempre, Gracias. Saludos. Teresa.

  2. Teresa Cabarrush Says:

    ¿ La publicidad puede actuar como los cuadros de los siglos pasados, verdad, me refiero si cualquier objeto colocado tiene su significado, no está por el simple hecho de estar? ¿ se cuidan los detalles del mensaje o a veces no?

  3. angelrequena Says:

    El laúd como la anamorfosis dan cuenta del virtuosismo técnico. Holbein no busca lo fácil y, al igual que Mantenga en el “Cristo muerto”, muestra todo su dominio de la perspectiva.

  4. Teresa Cabarrush Says:

    Gracias, Señor Requena, siempre atento a mis preguntas, muy amable, pues sí que eran grandes Maestros, no se conformaban con lo simple, sino ir más allá, conseguir la perfección y si acaso que no todos entendieran lo que ellos querían mostrar, posiblemente…mostrar sólo para algunos…¡ que interesante!.

    No eran conformistas, buscaban siempre el Virtuosismo…¡ que grandeza la del ser humano a veces!. Gracias de nuevo, Señor Requena.

  5. angelrequena Says:

    Esta pintura no deja nada al azar. Nada es superfluo. Incluso la calavera que se oculta para agrandar su impacto.
    La motivación de Holbein era místico-religiosa. La de la publicidad, cada vez más profesional, es crematística.

  6. angelrequena Says:

    Gracias Teresa por tus siempre amables palabras.

  7. Teresa Cabarrush Says:

    Quizás por eso le daban tanta importancia a la motivación místico-religiosa porque ésta unida al gran Conocimiento te MUESTRA más y de mejor manera el Mundo y la Vida, te preguntas porque esa conexión con lo Superior como le pasaba a Arias Montano. ¡ Esto es un lujo Señor Requena ,estoy disfrutando una barbaridad!

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