Archivo para febrero, 2010

Alicatado pentagonal en un alminar de Mequinez

Posted in Azulejos-Mosaicos, Marruecos on 5 febrero 2010 by angelrequena

La ciudad de Mequinez es patrimonio de la humanidad. Eclipsada por la proximidad de Fez, la parada en la ciudad de Mulay Isamail parece un mero complemento de la visita. Nada más lejos de la realidad. La medina de Mequinez es mucho más pequeña, pero el conjunto de la ciudad no desmerece de su vecina.

Llamo la atención sobre una deliciosa franja alicatada en un alminar cercano al centro neurálgico de la ciudad: Bab al-Mansur. Pocas veces el pentágono aparece con tanta claridad y a la vez se oculta huidizo. Todo el misterio de la razón áurea se puede disfrutar contemplando la perfección de los artesanos que diseñaron esta decoración.

El resto de los alminares interesantes están decorados con la sobriedad del verde, color asociado a la ciudad imperial. Los alminares verdes son bellos, pero no podemos dejar de agradecer esta esplendida excepción.

Museo Naval de Madrid

Posted in Instrumentos, Madrid, Museos on 1 febrero 2010 by angelrequena

Una entrada pequeñita por el edificio nuevo y una estrecha escalera nos conducen a la zona del antiguo Ministerio de Marina, allí empieza el espectáculo. El museo Naval es un auténtico paraíso para  el aficionado a las maquetas de los barcos que conectaban la metrópoli con su imperio.

La navegación despegó, y pudo alejarse del litoral cuando el desarrollo de la cosmografía matemática lo permitió. Si ha habido un momento que la matemática española estuvo en cabeza fue con los tratados de navegación. La formación de patrones, en la Casa de Contratación y después en la Academia de Matemáticas de Juan de Herrera mantuvieron la Cosmografía Imperial en un gran nivel: no solo la lengua es compañera del imperio, también la navegación matemática.

Los dos pilares de la narrativa en castellano estudiaron cosmografía: Cervantes y Lope.

El segundo momento áureo de la marina tuvo que esperar a Jorge Juan y Antonio de Ulloa, los jóvenes que participaron en la expedición al Ecuador para medir el meridiano.

En el Museo nos quedan restos tanto del esplendor como de los imprescindibles instrumentos matemáticos: astrolabios, cuadrantes, sextantes, ballestinas o apuntadores.