El octaedro del Louvre

En 1989 se inauguró la famosa pirámide del arquitecto Ieoh Ming Pei para cubrir e iluminar el nuevo distribuidor de visitantes subterráneo del Museo del Louvre.

No es casual que la pirámide se encuentre rodeada de estanques: en realidad estamos ante la mitad de un octaedro regular. El reflejo de la imagen en el agua permite por reflexión reproducir el octaedro completo: el sólido platónico dual del cubo.

El cubo que circunscribiría a octaedro queda reducido al cuadrado cuyos puntos medios formar cuatro vértices del octaedro. A su vez ese cuadrado está inscrito en otro arrastrando nuestra imaginación a concebir un encaje múltiple.

El octaedro representa en el modelo cosmológico pitagórico-platónico al elemento aire. Quizá Ming quería decirle a los detractores del vidrio y metal en los edificios históricos que -al fin y al cabo- se había limitado a añadir aire al antiguo palacio parisino.

Una respuesta to “El octaedro del Louvre”

  1. Teresa Cabarrush Says:

    Una preciosidad de octaedro en la noche y su reflejo en el agua debe ser fascinante. Es una obra que invita a seguir reproducíendo su final. Preciosa explicación como si pudiera aplicarse a la vida: ” El cubo que circunscribiría a octaedro queda reducido al cuadrado cuyos puntos medios formar cuatro vértices del octaedro. A su vez ese cuadrado está inscrito en otro arrastrando nuestra imaginación a concebir un encaje múltiple.”.

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