Melancólica Núremberg

Determinadas visitas a ciudades se hacen con un objetivo concreto en busca de un detalle, de algo que deseamos ver. Algunas gozan del privilegio de que su encanto resida en la capacidad de ensoñación, además de su propio valor. Nuremberg es de estas últimas.

La reformista ciudad, hoy enclavada en la católica Baviera, fue un eje fundamental para el arte renacentista. Que Durero naciera allí es solo la parte más visible de la intensa actividad. El burgo de Nuremberg pagaba en el siglo XVI profesores públicos de matemáticas para formar al elevado número de artesanos ilustrados que hacían del burgo un gran centro exportador y comercial. Los impresores, grabadores, orfebres o ebanistas utilizan la perspectiva matemática y sus técnicas.

En este ambiente creativo no podían faltar representaciones que están llenas de misterio como el grabado La melancolía I de Alberto Durero.

Cualquier aficionado a las matemáticas conoce el cuadrado mágico 4×4, y el propio poliedro con extrañas caras pentagonales nos sorprende.

La Melancolía I ha hecho derramar ríos de tinta a sus estudiosos. El simbolismo está relacionado con la Filosofia oculta de Cornelio Agrippa. El Renacimiento abre el camino a la ciencia moderna por extraños caminos pues incluyen el hermetismo y la cabala.

La Melancolía  es la característica de los sabios y los creadores. El planeta al que está vinculada es Saturno y su elemento, la Tierra. La cara oscura de la figura es la bilis negra y la noche. El momento es de concentración extrema, de trance y de inspiración.

Desde el punto de vista matemático nos concentramos en tres objetos: el compás de la mano como instrumento de medida, el cuadrado mágico y el poliedro.

El poliedro es todo un hallazgo de Durero, es un simple cubo con truncamiento de dos vértices opuestos. Lo curioso es que si proyectamos adecuadamente el poliedro resulta un cuadrado cuatro por cuatro como muestra la imagen. La relación con el cuadrado mágico es evidente.

El cuadrado numérico contiene lo progresión natural de los números 1 al 16; la suma de filas, columnas, diagonales y cuadrados 2×2 es 34. Los dos números centrales inferiores dan 1514, la fecha de impresión. es la Mensula Jovis, el talismán de Júpiter, el amuleto contra la melancolía según Marsilio Ficino. La melancolía es buena para el sabio pero hay que ponerle límites, de ahí la presencia de mezcla de Júpiter en una obra sobre Saturno.

Como el tema es objeto de debate -y se puede especular muchísimo- lo dejaremos aquí. Será René Descartes al romper con el pensamiento mágico y ocultista quien abrirá el camino a la ilustración y al pensamiento riguroso.

Lo que si merece la pena, retomando Núremberg, es mostrar como otros dos pintores grabadores de la ciudad retomaron el tema con mucha menor carga simbólica: Beham Hans Sebald y Georg Pencz, en ambos se conserva el compás. La figura de Pencz aunque mantiene la concentración (o el trance) deja de ser una figura angélica (cabalística) para ser una alegoría más convencional.

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3 comentarios to “Melancólica Núremberg”

  1. Adentrarse en la iconografía de la Melancolía es hacerlo en un bosque donde cada vez se van abriendo nuevos caminos, también su interpretación ha ido cambiando a lo largo de los siglos. El grabado de Durero tiene estudios magníficos como el que está en la obra de Panofsky, Klibansky y Saxl: “Saturno y la melancolía”, es un tema demasiado complejo para un comentario de blog.
    Aquí hay otra alegoría de la Melancolía: http://www.wga.hu/art/c/cranach/lucas_e/10/4melanc1.jpg, contemporánea de la de Durero, que seguro conoces, la de Lucas Cranach el Viejo. Es un cuadro inquietante que sí que he tenido la suerte de ver en el Museo Unterlinden de Colmar, donde también estaba uno de los grabados originales de la Melancolia I de Durero.
    No sé si diría que Nüremberg, completamente reconstruida tras la segunda guerra mundial, será muy melancólica, yo la asocio a la ópera de Wagner, que también está ambientada en la época de Durero y la Reforma. Es una ciudad donde no he estado, pero si he estado en otras de Baviera y la verdad, son todo menos melancólicas…, dicen de Munich que es “la ciudad italiana más al norte”.

  2. angelrequena Says:

    Muy oportuno. Siempre he dudado de introducir la Melancolía por el universo que abre. Aparte de Panofsky, Klibansky y Saxl he tenido en cuenta las aportaciones de Frances Yates, posteriores y polémicas. Ella también menciona a Cranach situándole ya en la línea de reacción contra el ocultismo. Me anime a poner la Melancolía al encontrar los otros dos grabados hechos en la misma ciudad. El término melancólico viene a utilizarse como sinónimo de sabio, que aplicado a la ciudad alemana de la época me parecía oportuno. Gracias por tus aportaciones.
    Las observaciones sobre la proyección del poliedro son de una exposición que tuve la suerte de ver en Florencia.

  3. No he leído a Frances Yates más que en citas de otros autores, así que no conozco sus aportaciones al tema de la Melancolía. Por lo que dices de la pintura de Cranach me extraña precisamente que la coloque en reacción al ocultismo porque me parece una obra precisamente más opuesta a la idea más en la línea del humanismo renacentista que está en el grabado de Durero. La Melancolía de Cranach conserva la esfera, pero han desaparecido los instrumentos de la Geometría que están en Durero y en los otros dos grabados, al de Pencz incluso mide con el compás un tambor de columna. La mente y la imaginación de los artistas plásticos como los arquitectos, era considerada todavía “inferior” en los tratados de los temperamentos de principios del siglo XVI.
    En la Melancolía de Cranach yo veo más bien que vuelve a la concepción medieval y negativa. Es una figura claramente femenina, no como la de Durero, más ambigua, una figura angélica, mira de manera casi directa al espectador, está vestida de rojo, el color de las prostitutas…, y no hay más que ver el aquelarre: jabalí, macho cabrío y otros animales repulsivos con sus jinetes. Se ha declarado la guerra a las brujas en toda Europa que va a durar hasta el siglo XVIII.
    La Melancolía de Durero e incluso las otras dos, son representaciones de la actividad mental intensa sin actividad física, pero la de Cranach es más bien una representación del pecado.
    Y Melanchton, el amigo de Lutero decía que las matemáticas hacían malo al hombre (cito de memoria). La Reforma en muchas cosas volvió a una concepción medieval del mundo.
    supongo que el cuadrado mágico está mas cerca de la numerología y la cábala que tanto estudiaron humanistas como Marsilio Ficino, que de las verdaderas matemáticas.

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