La ciudadela pentagonal de Pamplona

La artillería cambio el concepto de fortificación. Las viejas murallas medievales no sirven ante las nuevas armas. Las murallas de Bizancio de 1453 fueron inútiles para hacer frente a los cañones turcos.

Los nuevos principios en los que se basaran las fortificaciones renacentistas serán: muro de terraplén para absorber el impacto, construcciones bajas y en llano para presentar menor superficie, y baluarte de ángulos poco vulnerables. La fortificación se convierte en una ciencia matemática.

Uno de los primeros manuales de formación es la Nuova Ciencia (1537) del matemático Niccolo Tartaglia: la matemática será el pilar de la nueva ciencia de la fortificación.

Felipe II y sus ingenieros, especialmente italianos, dan un gran impulso a la renovación del arte de la guerra. El tratadista más importante, Francesco de Marchi, envía en primer lugar su manuscrito al rey.

La forma preferida fue inicialmente el hexágono pero su mayor coste determina que la figura más utilizada sea el pentágono regular abaluartado.

Dos fortalezas pirenaicas consagran el pentágono, la de Pamplona de Francisco Pelearo Fratín, terminada en 1608, y la de Jaca.

Hoy la Ciudadela de Pamplona es un apacible parque que muestra con sus rotundas formas geométricas que la aplicación sistemática de la matemática ha sido continuada desde los tiempos de Arquímedes.

Para apreciar el conjunto de la edificación, vistas aéreas aparte,  se puede visitar la maqueta que se encuentra en el Palacio de los Reyes de Navarra, recientemente remodelado por Moneo.

Una respuesta to “La ciudadela pentagonal de Pamplona”

  1. La fortaleza de Jaca la vi yo por primer vez en el lejano tiempo de un viaje de la escuela y me sorprendió mucho entonces, yo era una niña, su forma. Lo que no sabía entonces y luego he podido ver por viajes y estudios es que las fortalezas y murallas con baluartes pentagonales son un auténtico estilo internacional europeo de los siglos XVI, XVII y hasta XVIII, desde el sur de Europa hasta la lejana Finlandia. Un intento de poner freno a lo imposible, como ya lo demostró Constantinopla cuyas murallas de 1500 años no pudieron resistir frente al cañón de Orban que disparaba balas de piedra.
    Estas nuevas fortificaciones cumplieron su misión en el tiempo que las construyeron, pero ante la artillería cada vez más potente poco valen las fortificaciones, de ahí que en el siglo XIX, con bastante mal criterio, de mandaran derribar tantas murallas y fortificaciones por considerarlas ya inútiles.

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