El “metro republicano” de Agde

La Revolución Francesa de 1789 en su deseo de extender las luces y la razón fue también la época de los savants. Los sabios fueron parte activa de la revolución, la más profunda, la de las ideas. Las disputas de orden político se entremezclaban con las científicas y hasta las poéticas.

Dos asuntos de carácter práctico se renovaron: el sistema métrico decimal y el calendario republicano. El primero se ha ido extendiendo mientras que el segundo apenas ha llegado a tener 15 años de vida

El matemático Gilbert Romme fue el artífice del calendario con el apoyo de tres grandes: Lalande, Delambre y Laplace. El 22 de septiembre de 1792 (equinoccio) fue el día cero de la reforma.  En 1805 fue suprimido por Napoleón. La efímera Comuna parisina de 1871 lo restauró brevemente. Los bellos nombres acuñados por el poeta Fabre d´Eglantine quedaron para los manuales de historia.

Cuando vemos los calendarios en piedra de tantas iglesias y catedrales medievales con las actividades  estaciónales (siega, la vendimia, la matanza,..) no podemos dejar de rememorar el poético calendario revolucionario de los primaverales germinal, floreal y pradial.

La villa mediterránea de Agde nos ofrece con su metro del año X la oportunidad de recordar los importantes acontecimientos del final del siglo de las luces.

El metro patrón, escalado a centímetros, se encuentra en la Casa Consular del siglo XVIII, hoy llamada Corazón de la Villa, pegado a los soportales porticados que servían de mercado.

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4 comentarios to “El “metro republicano” de Agde”

  1. A todo se le puede decir que tiene luces, pero no todo lo tiene en verdad. Y toda revolución es cuestión de inteligencia, pero no de Sabiduría. La sabiduría tiene consigo misma ya la inteligencia, pero la inteligencia no tiene porqué ser sabia, la sabiduría es más sencilla y excelsa. ¿ De verdad que los que son inteligentes son de veras…?.
    Pues si confiamos sólo en la razón estamos aviados, el tiempo te demuestra que la vida no se basa en dos más dos son cuatro, sino dos más dos son cinco.
    Si midieran con el corazón los grandes inteligentes serian más felices y libres.

  2. En cierta manera hay que desconfiar hasta de la inteligencia, o al menos tener prudencia con ella. La Sabiduría es más hermosa, mas entrañable, más feliz…

  3. Hay personas inteligentes pero de verdad que cuando escriben un artículo están rayadas mentalmente.

  4. ¡Mejor no ser tan inteligente sino normalito!

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