El “Studiolo” del Palacio Farnesio en Caprarola (II de IV)

Tras subir la hermosa escalera en hélice de Il Vignola nos encontraremos en la planta noble del palacio. Hay grandes salas con frescos que cuentan la importancia de la familia Farnesio y su implicación en la política de la época con el emperador Carlos V, Felipe II o Francisco I de Francia.

Lo que nos interesa ahora es la pequeña sala que hace de studiolo renacentista, el lugar de reposo y estudio, y como tal decorado con elementos que inciten a la meditación. En el Palacio Farnesio de Caprarola la sala se llama de Hermatena por el fresco central del techo con Hermes y Atenea fundidos en un abrazo, los dioses de las artes y las ciencias, del comercio y de las armas.

Las cuatro esquinas muestran los objetos que hacen referencia a las actividades. Reproducimos el de la matemática y el de la medida.  Los instrumentos matemáticos y los libros de geometría son claro referente de la disciplina que se quiere representar.

6 comentarios para “El “Studiolo” del Palacio Farnesio en Caprarola (II de IV)”

  1. teresadea Says:

    ¡La importancia de una Sala Noble!, pero sosegado siempre es el Studiolo. Muy significativa la pintura de Hermatena. Hermoso: ” Reproducimos el de la matemática y el de la medida”, me encanta la balanza parece la del Arcángel Miguel.

  2. teresadea Says:

    ¿Qué tal los resultados? o ¿ cómo son los resultados obtenidos?, en matemáticas o en la vida son dos preguntas sabias. ¿ Dónde mora la Sabiduría?.

  3. teresadea Says:

    ¿Que pensaría Mozart de los resultados musicales?, habría que haber estado junto a él para ver su cara. Su expresión sería genial, como genial era él, pensando que Mozart no soportaba la pedantería en el conocimiento ni en otros aspectos de la vida.

  4. teresadea Says:

    Los amados números y palabras que son brisa en las horas de fuego.

  5. teresadea Says:

    ¡No todos los números, no todas las palabras…valen!

  6. teresadea Says:

    Jorge Guillén: El mar es un olvido…

    El mar es un olvido,
    una canción, un labio;
    el mar es un amante,
    fiel respuesta al deseo.

    Es como un ruiseñor,
    y sus aguas son plumas,
    impulsos que levantan
    a las frías estrellas.

    Sus caricias son sueños,
    entreabren la muerte,
    son lunas accesibles,
    son la vida más alta.

    Sobre espaldas oscuras
    las olas van gozando.

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