Archive for the Arqueología industrial Category

Noria y reloj solar en la “EXPO 2008” de Zaragoza

Posted in Arqueología industrial, España, Vía pública with tags on 11 abril 2019 by angelrequena

Zaragoza compitió para celebrar la Exposición Universal 2008 sobre El agua y el desarrollo sostenible. La capital aragonesa triunfó. Un meandro del río Ebro al oeste de la ciudad acogió la muestra.

Seleccionamos un remanso de paz de los restos de la exposición que se encuentra tras el edificio de la compañía Endesa. Se trata de la gran noria y del reloj solar ecuatorial y horizontal.

Como el gran gnomon de Vadorrey en el Parque de Oriente y otros artificios de Zaragoza, el cuadrante  de la ciudad del agua está diseñado por Juan Antonio Ros, escultor e ingeniero, un buen exponente de la mejor tradición de la ingeniería: los artificios han de ser prácticos y, además, bellos.

Los relojes solares han perdido gran parte de su primitiva utilidad tras la desaparición de la hora local pero conservan su valor didáctico y su encanto. El cuadrante de Ros es doble y permite mostrar las diferencias entre el ecuatorial y el horizontal. El gnomon es paralelo al eje de la Tierra: el llamado eje del mundo del sistema ptolomeico.

Cierta pena nos causa la noria, la gemidora callada. La noria primitiva fue construida por sirios venidos de Hama y era de madera, emulaba la tradición árabe con sus antiguos materiales. Hoy es un gran esqueleto metálico sin función. Con gran esfuerzo podemos rememorar la admiración de Don Quijote por las aceñas del Ebro.

En el Segura y el Cabriel siguen funcionando las viejas norias cuidadas por los regantes y suministrando el preciado liquido. No todo está perdido.

El embalse renacentista de Tibi

Posted in Arqueología industrial, España, Vía pública on 28 febrero 2019 by angelrequena

Entre las grandes obras de ingeniería del siglo XVI destaca el Embalse de Tibi sobre el río Monnegre. La ingeniería era parte de la matemática en la época y sus artífices solían ser conocidos como los matemáticos del rey.

La obra fue iniciada en 1580 y estuvieron a cargo del italiano Juan Bautista Antonelli y su sobrino. Juan de Herrera y posiblemente Juanelo Turriano colaboraron en el diseño.

Durante más  de dos siglo tuvo el honor de ser la presa más alta del mundo con sus 46 m de altura. Se trata de una impresionante construcción de sillares en arco, innovadora y precursora de las mejores presas modernas.

La presa fue restaurada en el siglo XVIII. Los dos puentes de bella factura y la ermita con escudo son de la Ilustración.

Una escalera parcialmente excavada en la roca permite superar el enorme desnivel y subir cómodamente hasta la ancha corona del embalse.

Si la visita se realiza en febrero nos encontraremos los almendros en flor en una zona de insuperable belleza natural. El río se llama Verde aguas arriba, Negro en la zona media y Seco en su desembocadura en El Campello.

Puente acueducto de Briare

Posted in Arqueología industrial, Francia, Vía pública on 30 agosto 2018 by angelrequena

El Loira es uno de los grandes ríos franceses pero su caudal resulta muy irregular. En consecuencia: la navegación no está garantizada. La forma de unir los canales de la margen derecha e izquierda sin estar sometidos a los vaivenes del río fue construir un puente acueducto de más de 600 metros de longitud.

El acueducto navegable de Briare es Patrimonio de la Humanidad con todo merecimiento. Estamos ante un puente de acero construido por la Sociedad Eiffel (entre otras) en 1896 y que está sostenido por 14 pilastras de piedra. La anchura del canal es de seis metros y la lámina de agua de 180 centímetros.

El acueducto sigue en uso tras ser reparado tras los daños de la segunda guerra mundial. ¡Los barcos circulan por encima del río!

Paseo matemático por el Quadrat de Mannheim

Posted in Alemania, Arqueología industrial, Vía pública with tags on 20 agosto 2018 by angelrequena

El viejo Mannheim fue reconstruido en el siglo XVIII para ser la residencia del elector del Palatinado. Se inició el periodo de esplendor de la ciudad. La Ilustración marca sus pautas y la ciudad se organiza en forma de cuadricula: el Quadrat, cada manzana corresponde a una posición cartesiana de letra y número.

La Plaza del Mercado conserva todavía las medidas tradicionales de 1711: el codo (elle) de 61 cm y el pie (fuß) de 31,4 cm. Las barras metálicas se encuentran en el lado izquierdo del Antiguo Ayuntamiento.

El símbolo de la ciudad es la impresionante torre del agua edificada en 1889: la Wasserwerk, una colosal estructura para depósito de presión.

Como las ciudades romanas, Mannheim tiene dos ejes perpendiculares que seccionan el Quadrat.

El acueducto de María de Médicis en Arcueil (París)

Posted in Arqueología industrial, París, Vía pública with tags on 13 agosto 2018 by angelrequena

El acueducto de Maria de Médicis es una obra digna de visitarse y con fácil acceso: basta tomar el ferrocarril de cercanías hasta la estación de Arcueil-Cachan que es casi colindante con las arcadas.

En el impresionante acueducto actual se integran tres épocas, restos de un acueducto romano, una perfecta obra de grandes sillares del siglo XVII que mandó construir María de Médicis para el Palacio de Luxemburgo y un añadido del ingeniero Eugène Belgrand en 1874 que elevaba el acueducto para abastecimiento general con esbeltos arcos de mampostería.

El acueducto antiguo utiliza caliza clara y es una buena fábrica de sillería, mientras que añadido del siglo XIX es de mampuesto más oscuro y aprovecha la obra anterior como base de apoyo.

El acueducto serpentea entre los edificios integrándose en una simpática imagen urbana.

El palacio de Jerónimo de Ayanz próximo a Pamplona

Posted in Arqueología industrial, España, Vía pública on 9 agosto 2018 by angelrequena

Los peregrinos a Santiago de Compstela se encontrarán a la salida de Pamplona un remanso de paz, una pequeña laguna y un poste que marca las distancias hacia Puente la Reina. Estaremos en Gendulain (Zizur Zendea), viendo todavía los nuevos desarrollos urbanos de Pamplona y escuchando el ruido de la autopista a Logroño.

La lagunita nos recuerda a las antiguas salinas de los Ayanz y Beaumont cuyo conjunto palaciego en ruinas, iglesia incluida, podremos apreciar y visitar a la derecha. Quizá el peregrino no sepa que allí nació un celebérrimo personaje del siglo de oro: Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613), prolífico inventor y guerrero legendario.

Tanto los Ayanz como los Beaumont estaban emparentados con la realeza navarra. El niño Jerónimo abandonó pronto Guenduláin para ser paje del rey.

Las fuerzas portentosas del noble navarro y su valor militar hicieron que se le comparara con Hércules: el nuevo Alcides, dijo Lope.

Varios cronistas y comedias de Lope glosan la figura del singular personaje pero lo que más nos interesa es la sentencia del propio Lope de Vega en El peregrino en su patria: grandes fuerzas tiene e ingenio Don Jerónimo de Ayanza.

Subrayamos el ingenio pues, tras su carrera militar, Jerónimo de Ayanz fue uno de los grandes inventores de su época. La mecánica era parte de las matemáticas en su tiempo. El inventor pide que los matemáticos del rey analicen sus múltiples ingenios. Como administrador general de minas tuvo la oportunidad de darse cuenta de la necesidad de renovación mecánica de las explotaciones. No se limitó a plantearlo sino que las acometió.

La inventiva de señor De Ayanz abarca muchos campos, desde una balanza para pesar la pierna de una mosca, nuevos hornos, destilación agua marina, molinos, presas, bombas, escafandras de buzo,…Y además, figura con merecimiento entre los precursores de la maquina de vapor con su eyector (ver imagen).

Recuerde el peregrino que su marcha está llena de tentaciones que le desviarán de su destino; la parada de Gendulain será solo un pequeño descanso en recuerdo de un personaje que primero utilizó sus fuerzas musculares y después las del ingenio pues la grandeza no está en el Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones.

El Parque de los Acueductos en Roma

Posted in Arqueología industrial, Roma, Vía pública on 26 julio 2018 by angelrequena

En los tórridos días romanos se agradece la abundancia de fuentes públicas con agua fresca. Parece como si la actual Roma emulara a la ciudad imperial de dos milenios atrás.

Muchos lugares de Roma ofrecen restos de sus acueductos históricos pero el lugar más privilegiado quizá sea el Parque de los Acueductos paralelo a la Via Appia, en el sureste de la ciudad. Se puede acceder en Metro desde las estaciones de Giulio Agrícola a Cinecittà.

Hasta siete acueductos y un canal se localizan en el parque suburbano de los once que llegó a tener la ciudad. Los acueductos son Anio Vetus y Novus, Aqua Marcia, Tepula, Iulia, Aqua Claudia, de la antigua Roma y el Acueducto Felice, renacentista, que sigue funcionando y que se levantó usando las sólidas arcadas del Marcio como apoyo.

Roma no se caracterizó por su finura teórica. La enseñanza de la matemática se seguía haciendo en griego y por maestros griegos, pero los conocimientos de geometría que requieren los acueductos no son triviales: topografía, pendientes o perforación de túneles necesitaban medidas y cálculos precisos.

El pequeño arroyo que cruzamos es el medieval Canale del Acqua Mariana.

Roma no produjo un Euclides, un Arquímedes, un Apolonio o un Ptolomeo pero si un Vitruvio que supo adaptar el saber matemático a la construcción. La arquitectura y la ingeniería se hicieron matemáticas.