Cicerón descubre la tumba de Arquímedes en Toulouse

Cuenta Plutarco en sus Vidas paralelas (Pelópidas  y  Marcelo) que Arquímedes mandó colocar en su sepulcro un cilindro con una esfera circunscrita en él, poniendo por inscripción la razón del exceso que hubiese entre el sólido continente y el contenido. En tiempos de Cicerón la tumba todavía era reconocible.
La pintura, que tanto ha reproducido el dramatismo de la muerte de Arquímedes y los artilugios para la defensa de Siracusa, no podía dejar de lado el descubrimiento de la tumba de Arquímedes por Cicerón. En el siglo XVIII la escena es reproducida dos veces por el pintor norteamericano Benjamín West pero los cuadros no están accesibles, y también por el alemán Martin Knoller.
El cuadro que ahora visitamos es el de Pierre-Henri de Valenciennes (1750 –1819) que se encuentra en el Musée des Augustins de su ciudad natal, Toulouse, y que se reproduce arriba.
En el inferior vemos las interpretaciones del mismo tema de West Knoller.

4 comentarios to “Cicerón descubre la tumba de Arquímedes en Toulouse”

  1. Interesante y valioso, como siempre. GRACIAS

  2. Acabo de descubrir este blog y me ha parecido interesantísimo. Lo enlazo y recomiendo en el mio, “El devenir de la ciencia”.

    Saludos. Bernardo.

  3. angelrequena Says:

    Gracias Bernardo por el ánimo.
    Veo que compartimos la misma pasión por la ciencia como cultura. Pongo la referencia de “El devenir de la ciencia”en mi bitácora más general: Mirada matemática.
    Un saludo.
    Ángel

  4. Como siempre que visito tu blog encuentro algún artista que no conocía. Tampoco recordaba el pasaje de las Vidas Paralelas, y eso que las leí todas, pero hace mucho tiempo, pero se quedan en la memoria las de los personajes importantes, César, Cicerón, Demóstenes, etc.
    El cuadro de Pierre-Henri de Valenciennes, está en la estela de las pinturas clasicistas de Nicolas Poussin, que me gustan mucho. Es menos enfático que los otros dos, que tienen ese aire didáctico y un poco antipático de la pintura de Historia del siglo XIX y tan bien ha servido para ilustrar lo libros de texto. Eso no quita que sean muchos de ellos grandes pintores.
    Precisamente esa exactitud en querer reproducir los pasajes de la escena es lo que hace que se vean, en los cuadros de West y Knoller, los detalles de la curiosa tumba de Arquímedes. Porque seguro que un lector de Plutarco como debió ser J.W. Goethe y que fue científico también, se debió inspirar en la tumba de Arquímedes para la creación del altar que mandó colocar en el jardín su casa de Weimar a Tyché (la fortuna o el destino), una obra totalmente abstracta que a sus contemporáneos les pareció feísima e incomprensible. Un prisma de piedra en el que descansaba en su cara superior una esfera. Simbolizaba el difícil equilibrio de la vida.
    Por más que he buscado la imagen lo mejor que he podido encontrar es esto: http://books.google.es/books?id=HSpZdhQVqswC&pg=PA175&lpg=PA175&dq=jardin+de+casa+goethe+en+weimar&source=bl&ots=MooCHezvd6&sig=Fb3-l-DzDE81oYr-jjmhdRLMROI&hl=es&sa=X&ei=vcBAT_DbG4W6hAeKy8TABQ&ved=0CGAQ6AEwBTgK#v=onepage&q= la gente que ha visitado la casa y ha fotografiado el jardín no se ha fijado en el pequeño monumento, le ha debido parecer una obra moderna o a saber qué cosa.

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