Azuda de la Montaña en Aranjuez

Azuda Panorama

Testimonios del siglo XVIII dan cuenta de la existencia de la Azuda de la Montaña, una noria de palas sobre un azud de la fértil vega regada por el Jarama y el Tajo.

La peculiaridad de la azuda de Aranjuez es la integración de las palas y el cangilón que recoge el agua, en forma de pala de excavadora o pico de pelícano, con perfil de triángulo curvilíneo.

Azuda 2

El Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica han restaurado esta joya, terminándola este año 2013. Cuando visité la noria en verano no funcionaba, pero ahora, en otoño, su girar parsimonioso eleva 40 litros de agua por minuto hasta una charca desde la que se distribuye. Ayer eran los cultivos y hoy es un parque el que disfruta del preciado líquido.

La altura de la Azuda es superior a 14 metros y el agua se eleva más de 11, transportándose con un bello acueducto de ladrillo visto que se ha limpiado para mostrar todo su elegante porte.

Esperemos que no se abandone, como ha ocurrido con la de Toledo. Hoy solo funciona la Azuda de la Montaña en el río que fue objeto de la poesía de Garcilaso:

De allí con agradable mansedumbre

el Tajo va siguiendo su jornada,

y regando los campos y arboledas

con artificio de altas ruedas.

Una respuesta to “Azuda de la Montaña en Aranjuez”

  1. Teresa Cabarrush Says:

    Una gran peculiaridad desde luego la de las palas, a forma de garra para asir mejor mientras gira y gira la noria, no dejar de vivir pero tomando un aprendizaje de cada una de las cogidas de las palas, nos muestra como decía Francisco Ayala que la vida es cíclica, contaré una anécdota de esto.

    Decía el escritor que él veía la vida como ciclos que van y vienen, cuando pequeño vio una vez a una niña haciendo la comunión y con la vela se le incendió el cabello a la niña, fue una imagen que se le quedó grabada al escritor. Años más tarde, muchos más años, D. Francisco era viudo y fue a impartir clases a una Universidad americana, estando en una recepción con varios profesores ocurrió un hecho que le impresionó, en aquella sala había una profesora joven pelirroja, echada hacia atrás creo recordar como en una chimenea y con una vela se le incendió el cabello, ahí se dio cuenta el escritor que le impactó aquella chica, la que sería posteriormente su mujer Carolina.

    Dicen de Francisco Ayala que era serio, de eso nada, tenía bastante sentido del humor.

    El gran Garcilaso, deberíamos recitar poesías como un deber inexcusable en la vida. Hermosa noria ¿ metáfora de la vida?

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